El miedo que da saltar al vacío​


(y de cómo le agarras el gusto)

¡Hola perdida! Gracias por entrar a mi primer entrada, prometo que no te aburrirás si sigues leyendo…

Bueno, en realidad no puedo prometer eso. Sé que este mundo hiperestimulante nos hace preferir contenido audiovisual antes de un blog montado en WordPress, pero la verdad es que prefiero escribir por aquí en lugar de grabar videos para tiktok. Aunque no me cierro a aprenderme coreografías o diálogos de audios en tendencia con tal de generar tráfico acá…pero vayamos despacio, apenas es la primer entrada y ya me quiero comer todo el internet de una sola mordida. Como siempre, pues. 

¡Igual gracias por haber terminado el primer párrafo! 

En fin, esta entrada la destinaré a explicar cómo llegué a este punto de mi vida; con una carrera en Letras Hispánicas y sin sentirme confiada de escribir nada bajo mi nombre. Sé lo que estás pensando «ay ridícula, ya vas a empezar» ¡PUES SÍ, YA VOY A EMPEZAR! Porque no me queda de otra más que hablar desde mi experiencia y traumas. ¿Qué esperabas, que hiciera un análisis hermenéutico de Periquillo Sarnoso? Pues no. 

En fin, como cantaba JuanGa «yo vivía muy bien», en mis tiempos mozos tenía mi blog de adolescente sentimental (saludos a la Rocksario), escribía en el periódico escolar, hasta llegué a ser editora. AMABA las secciones que tenía: ecología y moda. 

Hasta que te conocí…Filosofía y Yerbas. Fue ahí cuando me entró un pudor horrible de que me leyeran. Fue en tercer semestre, cuando me dijeron que la carrera no formaba escritores, que si quería aprender a escribir, que me fuera a la Universidad del Claustro de Sor Juana, porque en Letras solo aprendería a editar, investigar y enseñar la lengua (🤪). Tenía que hacer el chiste, me refiero a docencia, no a sacar la lengua. 

En realidad no quería nada de eso, tenía 17 años y mi sueño era terminar escribiendo en El Norte. Tener mi propia columna sobre moda y que saliera cada fin de semana. Pensaba que para lograrlo había que estudiar algo, cumplir con las exigencias de la sociedad/familia/universo/elquédirán y que gracias a la providencia divina, las cosas se acomodarían para así cumplir mis sueños más guajiros. Y dije «bueee’, Letras no parece difícil». Primer (h)error y vamos contándolos.

SPOILER ALERT: ¡La vida no se vuelve más fácil por tomar decisiones basadas en los deseos de otros! Pero no sabía eso, insisto, era muy joven para reconocer las situaciones donde debía tener mayor control, no simplemente llevármela de muertito flotando por ahí. Y bueno, diez años después (qué terror ponerlo en palabras), YA LE AGARRÉ EL GUSTO A FLOTAR EN ESTA MOHOSA PISCINA QUE ES LA VIDA.

Así se llega a los 27 años, con crisis existenciales y ganas de dejarlo todo para empezar una nueva vida en algún país en desarrollo…esperen, YA ESTOY EN UNO. ¡Viva México! 

He de aceptar que para estas alturas me siento más encuerada que si hubiese abierto una cuenta de OnlyFlans

¿Síndrome de la impostora o verdadera inutilidad? Me pregunto cada vez que dejo que se acerque tanto la fecha límite de entrega, tanto que me respira en la nuca y mi motivación principal para escribir es la urgencia de no quedar mal. «Ojalá nunca lea esto un posible empleador» me digo mientras no descarto la posibilidad de compartir esto en LinkedIn (la vida es un riesgo). En una de esas a alguien le gusta mi forma de tirarme tierra, mientras me sincero en este chapoteadero llamado internet. 

Si llegaste a este párrafo y aún no te hace sentido el título con el resto de verborrea que acabo de teclear, te explico rápido: hacer cosas nuevas, al menos para mí, es como saltar al vacío. Me parecen hasta incómodas, por ese miedo a lo desconocido, salir de la rutina o como le quieras llamar. Tanto miedo me da, como cruzar un puente peatonal. ¿Dije que tenía 27 años? Me acabo de leer como de 80, yo sé. 

Es así como llevo, no semanas ni meses, SINO AÑOS, postergando este gran paso de exponerme ante el internet. El de arriesgarme a que se me vaya una errata y sentirme humillada, o que alguna persona experta me lea y diga «qué tiene que decir esta morra para que se ponga a publicar». 

Por eso el Marketing me ha resultado el escudo perfecto para dedicarme a escribir pero siempre desde una cómoda coraza. No soy yo la que habla, es tal o cual marca que tiene un discurso establecido. ¿Yo? «Cuál discurso vas a tener m’ija, si te has dedicado la vida entera a hacer lo que otras personas querían», me digo a veces. 

Sé que es la historia de la mayoría de mujeres, que ni nos damos cuenta pero estamos dispuestas a complacer a los otros a base de sacrificar nuestra propia identidad. ¡Qué ganas de tener la seguridad de un hombre blanco! Poquito a poco la lograré, terminaré gritando mi opinión, interrumpiré a otros y diré lo que pienso sin detenerme a pensar si lastimo a alguien con mis ideas. Van a ver, los aplastaré con mi big 🍆energy.

Por el momento me consuelo pensando que no debo ser la única con miedos interiorizados y que conforme haga las cosas, dejará de ser TAN incómodo. Ya publiqué la primera entrada, ahora solo me falta motivarme a hacer ejercicio, comer saludable, meditar, levantarme temprano, dejar de procrastinar, y así la lista interminable que me abruma (otra vez queriendo comerme el internet entero de una sola mordida). En fin, tal vez haga otro tablero de pinterest para motivarme. 

¿Tú cómo haces para motivarte a hacer cosas nuevas?  ¡Te leo!  

Psst psst, puedes dejar un comentario anónimo si quieres🕵️‍♀️. 

Muchas gracias por llegar hasta aquí, espero no dejar varado este proyecto y que nos leamos pronto. 

P.D. Una disculpa a todos esos maestros de la carrera que invirtieron HORAS (mal pagadas) para enseñarme cosas de GRAN relevancia y que no he aplicado estos años. 

P.D.2 Y sí, seguiré usando emojis en mi redacción, que se revuelque Cervantes en su tumba, si sí existió. ☠️


2 respuestas a “El miedo que da saltar al vacío​”

  1. Pues muy bonito todo 😙😙😙😙😙
    Yo aquí esperando con palomitas este show de stand up 😙😙😙😙😙

  2. también espero que no dejes varado esto y te pueda leer de nuevo muy pronto! me hizo reír y sentirme motivada, hace unas noches también me decidí por seguir trabajando en proyectos personales, aunque de distinto rubro, igual se siente como saltar al vacío, sentirse desnuda y no lo suficiente, maldito síndrome del impostor! espero agarrarle tanto gusto a este sentimiento de incertidumbre como para ya no postergar tanto de nuevo mis proyectos y ver realmente en qué se transforman, te deseo lo mismo 🙂

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